Participación
Todos los estudiantes cuentan con tiempo para elaborar una respuesta, lo que amplía la participación más allá de quienes responden primero.
Dar un tiempo intencionado de reflexión antes de responder, para que todos puedan elaborar su respuesta
La pausa para pensar consiste en dar un tiempo intencionado de reflexión antes de responder. El docente plantea una pregunta a todo el curso, anuncia que habrá un tiempo para pensar y señala qué se puede hacer en ese momento: releer, revisar los apuntes, buscar en el texto u ordenar las ideas. Se mantiene en silencio y, cuando termina el tiempo, da la palabra a un estudiante.
Da a todos los estudiantes, y no solo a los más rápidos, la oportunidad de elaborar su respuesta. Además, estimula el trabajo cognitivo: la atención, la capacidad de frenar la respuesta impulsiva y la planificación de lo que se dirá.
Aumenta la participación de los estudiantes, sus respuestas son más elaboradas y se ajustan mejor a lo esperado.
En la cultura del aula, transmite la creencia de que todos pueden pensar y aportar, y fortalece la organización del ambiente con un momento de reflexión que el curso reconoce y respeta.
Todos los estudiantes cuentan con tiempo para elaborar una respuesta, lo que amplía la participación más allá de quienes responden primero.
Esperar, frenar la respuesta impulsiva y ordenar las propias ideas fortalece la atención y la planificación.
Vinculación DIA
Ámbito Personal · Autorregulación. El tiempo de espera ofrece oportunidades para sostener la atención, frenar la respuesta impulsiva y planificar lo que se dirá.
Ámbito Personal · Conciencia de sí mismo. El tiempo de reflexión permite reconocer lo que se sabe, lo que falta por comprender y cómo ordenar las propias ideas.
Ámbito Ciudadano · Inclusividad. Al respetar distintos ritmos de pensamiento, todos los estudiantes tienen la oportunidad de participar.
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